Más de un millón de personas en los Estados Unidos se ven afectadas por alguna forma de enfermedad neuromuscular y aproximadamente 40 por ciento de ellos tienen menos de 18 años de edad.
Todas las enfermedades neuromusculares son de naturaleza progresiva y todas resultan en debilidad y fatiga musculares. Algunas enfermedades están presentes al nacer, otras se manifiestan en la niñez, y otras tienen su inicio en la edad adulta. La enfermedad puede ser transmitida por las líneas genéticas de una familia, y en algunos casos el estudiante podría tener un hermano, progenitor u otro pariente afectado. En otras ocasiones no hay ningún historial familiar, y la enfermedad es resultado de una mutación genética espontánea, una respuesta inmune anormal o una causa desconocida.
La expectativa de vida varía por enfermedad y severidad, desde muy corta hasta una duración normal. Los problemas cardíacos y respiratorios, que son efectos secundarios del deterioro muscular, son a menudo las causas del fallecimiento.
Aunque la degeneración muscular no es dolorosa, la debilidad resultante puede causar calambres, rigidez, deformidades de las articulaciones, achaques y dolores crónicos, y a veces el agarrotamiento y paralización de las articulaciones (contracciones).
En casi todas las personas con una enfermedad neuromuscular, el control de la vejiga y los intestinos es normal, aunque los estudiantes podrían necesitar ayuda en el baño a medida que sus habilidades físicas se deterioran. El funcionamiento sexual y la sensación en la piel son generalmente normales.
Los ejercicios de fortalecimiento no previenen el deterioro muscular en las enfermedades neuromusculares, y en algunos casos pueden dañar más aun las frágiles células musculares si se hacen demasiado vigorosamente. El ejercicio moderado y ligero, o los ejercicios de pie, realizados bajo la supervisión de un médico o terapeuta físico (PT), podrían ayudar a mantener el tono y la flexibilidad de los músculos, así como a combatir la obesidad y la pérdida de densidad ósea. Esté seguro que un médico o un PT han aprobado el plan de ejercicios de su estudiante.
Para información acerca de una enfermedad neuromuscular específica, ver “Descripciones de Enfermedades Neuromusculares”. |