Al igual que otros estudiantes, los niños con enfermedades neuromusculares muestran una gama de habilidades mentales, y muchos tienen una inteligencia arriba de lo normal.
Sin embargo, la debilidad y fatiga musculares pueden hacer difícil que los estudiantes mantengan los requerimientos físicos de escribir a mano, completar sus tareas, organizar materiales, etc. Durante el invierno, la mayor susceptibilidad a las infecciones respiratorias (y sus consecuencias de vida o muerte) pueden hacer que los estudiantes pierdan muchos días de clase.
Unas pocas enfermedades neuromusculares acarrean un riesgo más alto que el promedio para discapacidades de aprendizaje y retraso mental. Esto podría afectar el aprender a leer o el entender conceptos matemáticos, poder prestar atención a una clase o comprender los conceptos en la aula.
A diferencia de la debilidad muscular, los efectos cognitivos no empeoran progresivamente con el paso del tiempo. Los estudiantes se benefician de acomodaciones apropiadas para discapacidades de aprendizaje. Para más información sobre los efectos cognitivos, ver “Descripciones de Enfermedades Neuromusculares”. 
Los estudiantes con enfermedades neuromusculares usualmente califican para servicios educativos especiales basados en sus discapacidades ortopédicas, discapacidades de aprendizaje, o ambas. A lo largo de sus carreras escolares, la mayoría son colocados en aulas convencionales con apoyos.
Estos estudiantes pueden tener un IEP (Programa de Educación Individual) que describe los objetivos, estrategias y apoyos educativos, o un plan de acomodación de Sección 504. |